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Entrevista al director de "Filosofía para Niños"

Escrito en Filosofía

 

FpN de Valencia coedita con Nau Llibres el monográfico de 2011 de la revista Filosofía para niños

- ¿Por qué y para qué esta revista?

La revista es una apuesta de complicidad para que los educadores, comunicadores y ciudadanos compartamos un ámbito libre propicio al diálogo acerca de cómo transformar nuestras relaciones personales y sociales en comunidades de investigadores-narradores. ¿Que por qué...? Porque quizás sea una hermosa manera de lograr que el mundo juegue más y mejor a nuestro favor, a favor de las personas entre personas.

- ¿A qué edad puede un niño empezar a filosofar? ¿De qué le sirve de cara a su futuro?

Entiendo el concepto de infancia como la referencia a todos aquellos que, usualmente, no tienen voz, entendida como logos, como razón o ratio, es decir, como capacidad para construir su propia competencia para dar sentido a su vida y al entorno que habitan. Filosofar nos ayuda a reconsiderar nuestra medida del mundo, es el ejercicio de nuestra libertad para inventar, en una cierta medida, quiénes deseamos ser. La infancia no es necesariamente un concepto cronológico, sino una manera de crearse a uno mismo, es un quehacer del espíritu que se puede cultivar desde que uno es concebido. En todo caso, como el uso del lenguaje es la clave de la actitud filosófica, te diría que cuando un niño llega a su primer curso de educación infantil las posibilidades ya son inmensas, no hay más que conversar con un niño de dos o tres años, es una experiencia sorprendente...



- Si fuera a una de tus clase, ¿qué haría?

Te sentarías en círculo, junto al resto de los miembros de nuestra comunidad de investigadores-narradores, y estarías activa e implicada en el diálogo filosófico siendo tú la protagonista de lo que ocurre en ese espacio de aventura del pensamiento que inventamos cada día entre todos, porque las conversaciones parten siempre de los intereses, las inquietudes, el trabajo y la investigación en el uso de las lenguas. Se trataría de generar una complicidad de investigación para cuestionar los usos y las costumbres que hemos ido absorbiendo en el entorno sin darnos cuenta, como personas esponja. La clase es, pues, una invitación a que nos transformemos en librepensadores que cuestionamos, dialogando, el mundo que hemos recibido, para no reproducirlo, copiarlo e imitarlo sin habernos cuestionadoantes para qué nos sirve, cómo y para quiénes se ha hecho y si podemos concebir otras formas alternativas de establecer mejores vínculos humanos en el entorno. La clase, es un detonante de preguntas para cuestionar las respuestas que tenemos a mano, que ya están dadas, que se dan por sentado como verdades.



- ¿Puede la formación filosófica ayudar a resolver la crisis?

¿Pueden el pensamiento crítico, creativo y cuidadoso ayudar a una mejor asociación entre personas? Quizás la pregunta puede hacerse a la inversa, ¿puede habitarse la crisis sin una actitud filosófica...? Crisis significa cambio, es decir, otro mundo posible, otra forma de considerar cómo deseamos vivir. En este sentido, no creo que estemos en crisis, lo que estamos es vivenciando de una manera más cercana, en nuestro entorno inmediato, lo que cotidianamente pasa en el resto de entornos de sufrimiento humano que creíamos haber desterrado, o casi, de nuestras calles. La injusticia, insolidaridad y desvergüenza en la que habitamos, de pronto se destapa un poco más, nos roza los pies, pero la desigualdad de oportunidades vitales es a la economía de mercado como el dogmatismo lo es a la verdad, se trata de un estilo de juego que ordena la relación entre las personas para que unas pocas disfruten aprovechándose descarnadamente de las demás. Ojalá entremos en crisis, ojalá, por fin, estemos dispuestos a cuidar del sufrimiento humano, dejemos de admirar a los que se llevan los sueños de vida de los demás y deseemos vivir con todas las demás personas y no sobre la mayoría de ellas. Sospecho que la actitud filosófica no es buena para mantener las cosas como están, que es peligrosa para este orden de cosas dado y que, de servir para algo, en vez de resolver la crisis, más bien puede sernos útil para provocar la crisis. Quizás por eso vemos cómo los administradores reducen los ámbitos docentes propicios para filosofar, porque si cultivamos el deseo de crecimiento personal y el reconocimiento mutuo de las personas entre sí, los días del estilo de juego del Mercado estarían contados. Como he escrito en otro lugar, este podría ser el lema: "Más filosofía en la calle y menos mercado".

Gracias, Rodolfo, y ojalá que sepamos hacer de este momento una oportunidad de cambio, transformación y desarrollo.

 

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http://www.equanima.org/es/content/entrevista-al-director-de-filosof%C3%AD-para-ni%C3%B1os